Eduardo Acevedo Regidor

Eduardo Acevedo Regidor nació en Aranjuez, Madrid (España), hace 57 años. Uno de sus vicios imprescindibles es el de escribir. Con varias novelas publicadas, debemos destacar "Angie" y "Así me lo contaron" como sus últimos trabajos. 
ANGIE 


Sinopsis: 


Una niña es rescatada de las garras de una cruenta guerra por un médico español. Un espectacular accidente de metro coincide en tiempo y lugar con otro no menos aparatoso en el cual aquel médico pierde la vida. Ocho años después se descubre el cruel asesinato de una mujer embarazada y las pruebas apuntan a aquella niña que vino de la guerra. El feto asesinado es hijo de un pez gordo de la delincuencia internacional organizada que ordena la ejecución de la sospechosa. El inspector Sebastián Vendrell se verá inmerso en esta extraña sucesión de acontecimientos sin sentido, cuyo origen y motivo deberá descubrir. “Lo políticamente correcto”. Una frase que se oye a menudo de un tiempo a esta parte, y cuyo significado se vio perfectamente representado en la guerra de los Balcanes. Un despliegue espectacular de fuerzas internacionales se paseó por aquellas tierras con las manos atadas frente al horror de la masacre. Más de 20.000 bosnias musulmanas fueron sistemáticamente violadas en la limpieza étnica orquestada por el líder serbio y consentida por las fuerzas “amigas” de occidente. Esta es una historia policíaca protagonizada por una de estas mujeres.

Fragmentos: 

  • A pocos metros del macabro hacinamiento de cadáveres comenzaron a agolparse vecinos, algunos de ellos armados. Las armas de los compañeros de Gabriel se tensaron y todos pudieron escuchar la mortífera puesta a punto y el retirar de los seguros. De todos era sabido el encono que existía hacia las fuerzas de la ONU por parte de los bosnio musulmanes, que eran los habitantes de aquella región, y que no perdonaban la poca protección que según ellos habían recibido de los occidentales ante la ilegítima invasión de los serbios.

  • Al llegar al final de la calle optó por continuar campo a través en vez de caminar por la carretera asfaltada cuyo recorrido era más largo. Oyó unas voces tras él y se volvió para ver al chico y al carpintero que agitaban los brazos gritando en su idioma. Al no entender ni una palabra supuso que le estaban despidiendo y saludó a su vez echando a correr hacia la casa.

  • Demasiado tarde comprendió su error, tuvo ocasión de hacerlo durante los largos segundos que tardó su cerebro en quedarse sin sangre, y mientras veía a pocos metros los trozos dispersos de su propio cuerpo, todo lo que le faltaba desde el pecho hasta los pies.

  • —¿Creías que lo olvidaría, que no me acordaría por mi corta edad? Tenia diez años, no dos. Aquellos bárbaros me mataron y tú me devolviste a la vida, pero ¿cómo? ¿Acaso no pensaste en mi futuro como mujer? ¿No hubiera sido lo más prudente dejarme morir? No, claro, pensabas en ti, solo en el mundo, era tu oportunidad. ¿Sabes que con solo acercarse un varón a mí me dan arcadas? ¿Sabes que no puedo soportar a las chicas que conozco hablar de chicos con esos ojos soñadores de hijos y sexo? ¿Puedes comprender por un momento que odio este mundo?
  • Dicen que cuando uno se enamora tan rápido, no es amor sino ilusión de una noche de verano, como aquella, pensaban ambos. Eran ya las dos de la madrugada y continuaban paseando cogidos de la mano por la orilla, como estudiantes de instituto, con una sonrisa inalterable, perpetua. Parecían hipnotizados dejando que las olas les mojaran los pies, puede que jamás encontraran los zapatos, ese, y otros detalles más, eran lo más divertido.

  • ...lo preocupante para los agentes que custodiaban el edificio no era el grueso número de periodistas, sino el grupito que poco a poco iba creciendo justo a su lado, y en el que muchos de estos curiosos destacaban por sus ánimos exacerbados, y que daban la sensación de portar armas al agitar pancartas y mochilas como si lo fueran.

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ASÍ ME LO CONTARON 


Sinopsis:

  • EL DESPIDO DE JACINTO: tal vez nos induzca a error en algún momento. 
  • FRAY CUPIDO: nos cuenta con suma brevedad lo que le sucedió hace cuatro siglos en el lugar menos indicado. 
  • LA CENA DE NAVIDAD nos confirma lo acertado de la frase “Donde comen tres comen cuatro”... o más. 
  • SECRETOS CASTRENSES nos sitúa en la España de 1939, pero no, no es un relato de la guerra civil. La intolerancia no provoca guerras, solo hace sufrir.
Fragmentos: 


EL DESPIDO DE JACINTO

Andrés caminó hacia su puesto con la cabeza baja, no podía dar crédito a la noticia que acaban de darle. Pero aquello significaba muchas cosas, y cualquiera de ellas le afectaba. La primera: Un cambio de jefe inmediato; La segunda: Podría ser peor que el hijo de su madre de Jacinto; La tercera, aunque muy poco probable: Que le ascendieran y ocupara él mismo el puesto. 



FRAY CUPIDO

Acaba de comenzar el año del señor de 1672, probablemente sea el último que yo pueda contar, pues mi edad ya ha sobrepasado mis expectativas más optimistas. Todos mis amigos se han ido marchando y la soledad se cierne sobre mí.
No deseo marcharme sin contar la única travesura de mi monástica vida.

Aquella aparición surcó el aire como un ángel diabólico que atravesó mi corazón. Era el ser más bonito, delicado, exquisito, blanco, perlado y brillante que yo había visto en mi vida.



LA CENA DE NAVIDAD

Cuando mi mujer cortó la comunicación me quedé con el teléfono en la oreja más tiempo del necesario, me había dejado seriamente preocupado. ¿Cómo íbamos a alojar a once personas en casa? Además de nosotros tres, claro está, es decir: ¡Catorce personas a la mesa!

Cuando regresé por la noche a casa me quedé apoyando la espalda en la puerta mientras pensaba si en el hall podría caber una cama pequeña. 

Solo se levantará al baño tu padre, mi madre y la tuya usan pañal. No creo que tu padre se ponga a jugar con tus porcelanas antiguas.

—Jugar no, pero no está acostumbrado a encender la luz ahí, y puede llevárselas por delante.
En el lugar que ocupa la mesa de comedor, que deberíamos amontonar de cualquier modo una vez finalizada la cena, ubicamos una litera de suficiente ancho para dos personas en cada cama, ahí dormirían abajo mi hermana y su marido y arriba su futura nuera, de este modo matábamos dos pájaros de un tiro, pues suponíamos que el mozo no se atrevería a trepar hasta la doncella. 

Ya casi de madrugada habíamos conseguido acostar a todos. En la copia definitiva del plano había escritos catorce nombres con una flechita dirigida a sus correspondientes lechos. Ahora tocaba convertir esos dibujitos rectilíneos en objetos reales y cómodos.

SECRETOS CASTRENSES

El arresto se había producido hacía tan solo una semana, pero para Andrés parecían haber pasado meses, incluso años.

...no tardarían en abrir la puerta y conducirlo a la odiosa y maloliente sala de interrogatorios.

Andrés volvió a fijarse en el plato y su imaginación se puso a trabajar. Si lo doblaba y afilaba en la pared, quizá pudiera apuñalarse con el arma resultante.

El sargento Silva estaba trajinando detrás de él, en el baúl donde guardaba sus aperos de tortura. 
Andrés acababa de ser atado desnudo a la vieja silla, que como todos los días, le esperaba impaciente para ver cuánto tardaba en desmayarse.

Era un pedazo de nogal de unos ochenta centímetros de largo por unos diez de grueso. Uno de los extremos había sido adelgazado para facilitar su manejo, el otro tenía cuatro clavos atravesando la madera y sobresaliendo unos cinco centímetros...

Presentar al reo la herramienta que le iba a hacer papilla, pero no empezar de inmediato, dejar pasar el tiempo sin mover un músculo, con el instrumento de tortura muy cerca de los ojos de su víctima.

A menudo tenían que entrar y sujetarle los centinelas de la puerta para que no matara al prisionero.

Al extraer el madero se desgarró piel y músculo de su pierna, Andrés sintió más dolor cuando salieron los clavos que cuando habían entrado.


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